¿DESAPARECERÁ LA FILOLOGÍA INGLESA DE LA OFERTA DE TITULACIONES EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS?
En el actual proceso de adaptación de las titulaciones españolas de enseñanza superior al marco europeo (el llamado "proceso de Bolonia") se está elaborando un nuevo catálogo de títulos universitarios que probablemente aprobará el Consejo de Coordinación Universitaria entre los meses de abril y mayo próximos. Entre las reformas previsibles habrá una reducción del número de titulaciones actuales, para hacerlas más generalistas y más flexibles y adaptables al mercado laboral.
Uno de los elementos más polémicos en esta adaptación está siendo, en el campo de las Humanidades, la reconversión de las Filologías, que actualmente constituyen 17 títulos de Licenciatura diferentes (Filología Hispánica, Filología Inglesa, Filología Clásica, etc.). Se ha formado una Comisión de estudio de tipo asesor cuyas conclusiones están trascendiendo en los últimos días a la prensa y al mundo universitario. Si bien la decisión final, que compete al Consejo de Coordinación Universitaria y al Ministerio de Educación, aún no ha sido tomada, es muy preocupante el rumbo que van tomando los trabajos de esa Comisión. Por lo que ha trascendido de varias reuniones en las que han participado Decanos y otros representantes de áreas de conocimiento filológicas, en la propuesta última que va a someterse a la Subcomisión de Humanidades del Consejo de Coordinación Universitaria habrá titulaciones de Lengua y Literatura Españolas, Lengua y Literatura Catalanas, Lengua y Literatura Gallegas, Lengua y Literatura Vascas, con el fin de preservar nuestro patrimonio lingüístico y cultural. Y también habrá naturalmente una titulación de Lenguas y Literaturas Clásicas (latín y griego), dado que en esas lenguas y literaturas están los orígenes de las nuestras. Sin embargo, no va a haber -nos dicen--un título de Lengua y Literatura Inglesas, o "Estudios Ingleses", como hemos propuesto los profesionales de esta disciplina en España, y se nos invita aparentemente a que enseñemos esta lengua y cultura, junto con otras extranjeras, en un título mixto y misceláneo llamado "Lenguas modernas europeas", del mismo nivel que otro que pretenden llamar "Lenguas y Culturas de Asia y África".
Ante esa propuesta, cabe preguntarse lo que pensará la opinión pública española. En estos momentos la lengua inglesa es la lengua internacional de la cultura y la investigación, de la ciencia y del comercio, la lengua no sólo de más de 400 millones de hablantes nativos, sino también la de otros 350 millones que la tienen como segunda lengua en numerosos países, o de unos 100 millones más que la usan como lengua extranjera, y es incluso la "lingua franca" (lo que fue el latín hace siglos) de unos dos mil millones de personas en el mundo. En España ésta es la lengua extranjera más demandada en todos los niveles educativos, como en el resto del mundo. En este curso académico hay unos 22.000 alumnos en nuestras universidades que se están formando como profesores y expertos de inglés (4.500 alumnos han empezado el primer curso este mismo año académico). Es la titulación filológica que más alumnos tiene, con gran diferencia con respecto a todas las demás. La comparación numérica con las otras filologías resulta más que llamativa, y los responsables universitarios y políticos saben que en muchas de nuestras Universidades hay dos, tres, o cuatro veces más estudiantes de Filología Inglesa que de todas las demás Filologías juntas. Pues bien, las propuestas que estamos conociendo estos días y de las que se hace eco la prensa pretenden acabar con esa situación. Parece que quiere decirse que ya está bien de tanto estudio del inglés, que hay que estudiar otras lenguas, y que nuestros futuros licenciados deben ser distintos de los que hay en Europa o en el resto del mundo (quizá por aquello del fatídico "Spain is different"). Y así, no se contempla ningún título específico de "Estudios Ingleses". Los futuros estudiantes que quieran formarse como anglistas habrán de estudiar otra u otras lenguas y dedicar al inglés una atención menor y marginal. ¿Cómo puede razonablemente aceptarse una propuesta de estas características? ¿A quién puede beneficiar que en España no se estudie en profundidad la lengua, la literatura y la cultura de los países de habla inglesa? ¿Vamos a volver atrás, vamos a renunciar a homologarnos con Europa, con la disculpa paradójicamente de que debemos converger con Europa? ¿Qué convergencia es ésta que condena a los estudios más internacionales, con perfil más nítidamente europeo e internacional, al ostracismo?
Los directores y representantes de 40 Departamentos de Filología Inglesa de la práctica totalidad de las Universidades españolas nos reunimos el pasado 14 de marzo en Madrid para denunciar el asalto que quiere perpetrarse a la titulación filológica más demandada y mejor considerada por los estudiantes y la sociedad, tanto en España como en el resto de Europa. Queremos que llegue a la opinión pública la amenaza que se cierne sobre nuestro futuro. Pero no nos confundamos; no hablamos del futuro corporativista de los profesores actuales de inglés en España, sino del futuro de todos nuestros ciudadanos, de las generaciones que van a necesitar aprender inglés y no van a disponer de profesores y expertos españoles preparados para ello. Si el Consejo de Coordinación Universitaria y el Ministerio de Educación no lo remedian, si esa propuesta realizada por colegas filólogos de otras disciplinas prosperase, el futuro que se avecina es verdaderamente tenebroso para la cultura y la ciencia, ya que tendrán que venir de otros países a formar a nuestros ciudadanos en la lengua más estudiada y más hablada en todo el mundo. ¿Por qué tiene que renunciar la Universidad española a la formación de expertos en Estudios Ingleses, si no lo han hecho en Francia, ni en Alemania, ni en Italia, ni en Polonia, ni en Holanda, ni en ningún otro país de la Unión?
No nos queda más que apelar al sentido común y a la responsabilidad académica y política del Consejo de Coordinación Universitaria para que impida que se perpetre este atentado contra unos estudios esenciales, prestigiosos, consolidados ya desde hace décadas en España. Hay que confiar en que esa amenaza no se confirme y en que la sociedad civil y el mundo de la cultura se unan para evitar que la Universidad española acabe siendo en este asunto la "hermana pobre" del resto de la Unión Europea y del mundo civilizado.
MARÍA TERESA TURELL, Presidenta de la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos (AEDEAN) y 40 firmas más, de los directores de los Departamentos de Filología Inglesa de las Universidades españolas