MANIFIESTO EN DEFENSA DEL GRADO EN ESTUDIOS INGLESES
La propuesta de titulación en "Estudios Ingleses" que hacemos los profesionales de este ámbito adscritos a los departamentos de Filología Inglesa de 40 universidades españolas y los 1.200 socios de la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos (AEDEAN), para su inclusión en el nuevo catálogo de grados del Ministerio de Educación y Ciencia, representa un claro ejemplo estratégico de planificación educativa y lingüística para España.
Esta propuesta se basa en un análisis de las necesidades futuras en materia de lengua, literatura y cultura en el contexto mundial y europeo y la demanda social actual, y se estructura en un marco de requisitos mínimos que la hagan convergente con el resto de Europa (al potenciar la movilidad tanto interna como externa), flexible, abierta y satisfactoria para cubrir las necesidades sociales del siglo XXI.
Las razones que nos llevan a formular dicha propuesta son las siguientes:
La demanda social Y SALIDAS PROFESIONALES
En 2002 la Filología Inglesa en España celebró su 50 aniversario, 5 décadas de formación en, y dedicación a, la docencia e investigación en lengua y lingüística inglesas, literatura inglesa, literatura norteamericana, estudios literarios de otros países de habla inglesa, estudios culturales; 50 años de formación de licenciados y doctores que a su vez han formado a muchos miles de alumnos de primaria y secundaria en el conocimiento de la lengua inglesa y su cultura, y a otros muchos, muchos ciudadanos interesados en el aprendizaje del inglés y licenciados de otras disciplinas y áreas del saber, introduciendo la tan necesaria vertiente humanística en esas áreas.
En los últimos 10 años, los objetivos formativos, y por tanto también, la inserción laboral y las salidas profesionales, asociados al título de Filología Inglesa se han extendido más allá de los perfiles relacionados con la educación y la mera, pero nada desdeñable, tarea que representa la enseñanza de la lengua inglesa Así pues, los contenidos lingüísticos, literarios y culturales del título actual en Filología Inglesa están contribuyendo a la formación de futuros profesionales que actúan en campos tan diversos como las administraciones europeas e internacionales, la archivística y biblioteconomía, el asesoramiento lingüístico (comercial, jurídico, forense, técnico-profesional y de fines específicos), la creación artística y literaria, la documentación y la gestión del conocimiento, la gestión cultural y turística, la gestión de recursos humanos, la industria editorial, la mediación lingüística los medios de comunicación, la rehabilitación de patologías lingüísticas, las tecnologías de la información y de la comunicación multimedia, y la traducción.
En la actualidad Filología Inglesa es la titulación filológica más demandada, tal como queda ilustrado en el gráfico 1, con una demanda de 4.386 alumnos de primer curso durante el curso 2003-2004.

El gráfico 2 indica que esa tendencia positiva para la Filología Inglesa refleja cierta estabilidad, ya que se observa una distribución muy parecida si se tienen en cuenta los datos 2002-2003 y 2003-2004 conjuntamente.

En España, como en el resto del mundo, ésta es la titulación en lengua, literatura y cultura extranjera más demandada en todos los niveles educativos. En este curso académico (2004-2005) unos 4.500 alumnos han empezado el primer curso y teniendo en cuenta los 4 cursos de la licenciatura puede haber unos 22.000 alumnos en nuestras universidades que se están formando como futuros profesores y expertos de inglés. Es la titulación filológica que más alumnos tiene, con gran diferencia con respecto a todas las demás. La comparación numérica con las otras filologías resulta más que llamativa, y los responsables universitarios y políticos saben, y las cifras de los gráficos 1 y 2 así lo corroboran, que en muchas de nuestras Universidades hay dos, tres, o cuatro veces más estudiantes de Filología Inglesa que de todas las demás Filologías juntas.
Las necesidades formativas
Para que los españoles mejoren sus conocimientos de inglés, sean capaces de entender y expresarse en esta lengua, y así puedan establecer sus relaciones comerciales, económicas, culturales y políticas con el resto del mundo (y no sólo con el Reino Unido y con los estados Unidos) de forma satisfactoria, se necesitan profesores preparados para enseñarla y especialistas en la materia.
Uno de los argumentos en contra de una licenciatura en Lenguas Modernas y sus Literaturas organizada en Maior-Minor, es que no va a permitir que los alumnos alcancen una competencia lingüística suficiente en ninguna de las dos lenguas. La respuesta a esta objeción es, a menudo, que el objetivo de las carreras universitarias no es el de enseñar lenguas y que el conocimiento previo del idioma debería ser un requisito para cursar estudios en una filología extranjera. Esto contrasta con:
(a) la realidad del nivel lingüístico de los alumnos al iniciar sus estudios. Los informes técnicos sobre el análisis de los resultados del Bachillerato del año 2004 en algunas comunidades autónomas revelan que sólo la mitad del alumnado sale con el nivel de inglés B1 (Usuario independiente) que equivale al Certificado Elemental de las Escuelas Oficiales de Idiomas. Por otro lado, en muchas universidades más de la mitad de los alumnos que ingresan en la licenciatura de Filología Inglesa lo hacen con un nivel de inglés Intermedio Bajo y Elemental (B2 y A2 del Common European Framework).
(b) las expectativas individuales, ya que los alumnos que escogen estudiar una Filología extranjera tienen también como objetivo fundamental el conocimiento de la lengua.
(c) las expectativas de la sociedad que espera que un licenciado en Filología Inglesa sea mínimamente un hablante competente de la lengua alrededor de la cual centra sus estudios.
Por ello en las licenciaturas en lenguas extranjeras hay que dedicar un porcentaje de créditos a la enseñanza de la lengua instrumental. En un grado en Lenguas Modernas en el que hay que dedicar un número de créditos a la lengua minor, y otros tantos a contenidos formativos comunes, materias complementarias e instrumentales, los docentes de estos grados tendremos que decidir; (a) si dedicamos los créditos de la lengua maior a enseñar materias filológicas en prejuicio de la lengua, o (b) si enseñamos la lengua en prejuicio de las materias filológicas, ya que los dos objetivos (el instrumental y el formativo) son, a todas luces, inalcanzables en el grado.
Según la Association of Language Testers in Europe (Common European Framework) la distribución de horas por niveles establecidos quedaría reseñada de la siguiente forma:
Common European Framework Main Suite Guided Learning Hours (from beginner level)
C2 Certificate of Proficiency in English Approx. 1000-1200
C1 Certificate in Advanced English Approx. 700-800
B2 First Certificate in English Approx. 500-600
B1 Preliminary English Test Approx. 350-400
A2 Key English Test Approx. 180-200
Esto significa que, en las condiciones óptimas de aprendizaje, en grupos reducidos, con profesorado cualificado y alumnos motivados, para que los futuros licenciados alcanzaran el nivel óptimo C2 de la escala se necesitarían de 2.730 a 3.200 horas de aprendizaje. Si consideramos que los estudiantes entran con nivel B1, podemos eliminar entre 530 y 600 horas. Lo cual nos da un resultado de 2200-2600 horas para adquirir ese nivel C2 de Proficiency.
Si esto lo traducimos a créditos ECTS, de acuerdo con los documentos que ya se están utilizando, el estudiante de lengua inglesa necesitaría de 88 a 104 créditos para adquirir tal nivel de competencia. A ello habría que añadir los créditos necesarios de literatura (al menos 20-30 créditos, es decir, entre 5 y 6 asignaturas semestrales), cultura (20-30 créditos), descripción teórica de la lengua (20- 30 créditos, metodología (10 créditos); lingüística aplicada/ fines específicos (20 créditos), más los créditos formativos y complementarios. Todo ello exigiría un título de grado específico en Estudios Ingleses y, desde luego, la redefinición de las materias comunes, específicas, formativas y complementarias.
Es evidente que si el estudiante y futuro profesor de inglés y profesional del inglés debe aprender junto a otras lenguas modernas en una titulación miscelánea, el tiempo y esfuerzo que podrá dedicar al inglés serán mucho menores que los que dedica ahora, y por tanto su nivel de competencia se verá disminuido, con lo que se deberá recurrir a profesores de otros países europeos para cubrir las necesidades de enseñanza del inglés que tiene planteadas la sociedad española hoy en día.
Finalmente, otra razón para que exista una titulación no miscelánea en Estudios Ingleses tiene que ver con le hecho de que desaparece también la titulación específica de "Maestro, especialidad Lengua Extranjera (Inglés)". Es decir, los maestros que tengan que enseñar inglés a los niños de Infantil y Primaria, ¿de dónde van a salir? Ya no de las Escuelas de Magisterio, sino que tendrán que salir de una titulación específica en Estudios Ingleses.
Las necesidades de aprendizaje
Otro dato interesante para calibrar el grado de esfuerzo que deberá plantearse España para superar el retroceso en el que se encuentra en cuanto a conocimientos de lenguas extranjera, y muy particularmente de inglés, tiene que ver con el número de horas de aprendizaje que los especialistas consideran necesarias para dominar esta lengua, y que en todo caso estarán muy por encima de las horas requeridas para dominar una lengua más próxima a las primeras y segundas lenguas habladas en España, como seria el caso de otras lenguas románicas como el italiano o el francés.
El aprendizaje del inglés, para un español, es mas dificultoso (por las diferencias de tipología lingüística) que para un alemán o un escandinavo. Parece razonable que se estudien dos o tres lenguas simultáneamente siempre que sean afines, o bien a la lengua materna, o entre sí. Pero, la lengua inglesa no es, desde luego afín al español, ni a las otras lenguas maternas habladas en las comunidades autónomas bilingües, y por ello el nivel de dificultad es muy superior al que tienen el francés, el italiano, el portugués, y otras lenguas modernas románicas. Y también lo será el tiempo y el esfuerzo requerido para su dominio, algo que no se podrá alcanzar si se obliga a los futuros graduados a estudiar el inglés junto a otras muchas lenguas.
NO DEJAR LA ENSEÑANZA del inglés EN MANOS PRIVADAS NI EN MANOS DE PROFESIONALES DE OTROS PAÍSES MEJOR PREPARADOS
Sin un grado específico en Estudios Ingleses, no se podrían alcanzar los niveles de formación en lengua, literatura y cultura de habla inglesa por parte de los graduados de las universidades públicas españolas, es decir, los futuros profesores de inglés, y por tanto la enseñanza de esta lengua quedaría en manos de la competencia privada.
Además, España es el primer mercado europeo de la industria del inglés como Lengua Extranjera. Aquellos licenciados en Filología Inglesa cuya actividad profesional está relacionada con los estudios que han cursado, trabajan principalmente en actividades relacionados con la enseñanza y difusión del inglés en España (academias, editoriales, servicios de traducción, etc.). Sin la preparación que ofrece una carrera como Filología Inglesa, estaríamos dejando muchos puestos de trabajo a otros profesionales europeos y de otros países mejor preparados.
Desde siempre, la formación de la cantera de filólogos ingleses la ha proporcionado el profesorado del área de Filología Inglesa, que cuenta en la actualidad con 864 profesores funcionarios y con esta cifra triplicada de profesores no permanentes de este área de conocimiento, una de las más grandes también en cuanto a profesorado de toda la Universidad española. De esta manera, planteamos la 'desmitificación del profesor nativo', en el sentido de acabar con la idea de que el profesor no nativo es "second-best", cuando de hecho el profesor no nativo puede ser la mejor opción en términos de competencia, eficacia, resultados, etc. precisamente por el conocimiento que tiene de dos lenguas, por cuestiones psicológicas y psicolingüísticas de la enseñanza-aprendizaje (David Marsh, asesor lingüístico de la UE y profesor de la Universidad de Jyväskylä, Finlandia).
La promoción de la diversidad lingüística, el bilingüismo y el multilingüismo a través del inglés
En el volumen 303 de la prestigiosa revista Science, se hace un interesantísimo análisis (David Graddol, 27 de febrero de 2004) acerca del futuro de las lenguas a escala mundial. Este estudio plantea el rápido cambio que está experimentando la distribución de las lenguas en el mundo, debido a las pautas demográficas, las nuevas tecnologías y la comunicación internacional, y analiza la previsión el nuevo orden lingüístico mundial. Este nuevo orden lingüístico estará marcado por una pauta que ya se observa actualmente y que representa el final de las lenguas modernas nacionales, nacidas con la constitución de los estados-nación soberanos, el abandono de la idea de hablantes nativos de una sola lengua, y el paso a la idea de un futuro multilingüe tanto para el individuo como para la sociedad. El inglés hoy es lo que es en gran parte por la gran crisis de identidad que produjo la descolonización esencialmente fuera de Europa Occidental. Hoy no entenderíamos la realidad sociolingüística del inglés sin países como India, por ejemplo. Ni tampoco el desarrollo teórico de sus estudios (socio)lingüísticos, culturales y literarios, que han dejado de ser 'suyos' para afectar a patrones epistemológicos mundiales.
Es cierto que el avance, extensión y distribución del inglés podrían hacer pensar que el mundo entero acabaría hablando esta lengua. Sin duda, la lengua inglesa seguirá siendo una lengua de muchas culturas y la lengua de la producción y el esfuerzo científico durante bastantes décadas futuras; sin embargo, el número de hablantes nativos de inglés es muy posible que descienda y en cambio el mayor impacto de esta lengua se podrá observar en el papel decisivo que jugará en la creación de nuevas generaciones de hablantes bilingües y multilingües a escala mundial (Graddol, Science, 303, p. 1130).
Esta pauta hacia el bilingüismo y multilingüismo a través del inglés ya se viene observando de norte a sur en Europa, donde en países como Suecia, Dinamarca y Holanda el 80% de su población arguye fluidez en esta lengua, como queda ilustrado en el gráfico 3 (Standard Eurobarometer, 52, 2000).

Por otro lado, este futuro multilingüe ya está siendo legislado por la propia Unión Europea, que se plantea el conocimiento de lenguas extranjeras como una absoluta prioridad. Así, el Plan de Acción 2004-06 para „Promover el aprendizaje de Idiomas y la Diversidad Lingüística" se ha marcado como objetivo que todos los europeos puedan hablar dos lenguas además de su lengua materna "para obtener el máximo beneficio de la libre circulación en el mercado único, ser más competitivos en la economía del conocimiento, comprendernos mejor y prestarnos mutuamente más interés en una UE ampliada" (p. 3). Y en este mismo documento se dice que "Los centros de enseñanza superior son fundamentales para la promoción del multilingüismo social e individual." (p. 20).
Sin embargo, el gráfico 3 también muestra que España está a la cola de países europeos cuyos habitantes hablan inglés, por detrás incluso de Grecia y Portugal. Por tanto, y a pesar de que la enseñanza del inglés en España ha sido un negocio rentable en manos de la empresa privada estos últimos años, España deberá hacer un gran esfuerzo para situarse en mejores puestos, y para ello será necesario que haya un profesorado competente en lengua inglesa que haya sido formado en la enseñanza pública, como lo ha venido haciendo la universidad española estos últimos 50 años en los diferentes departamentos que han impartido la actual titulación en Filología Inglesa, y como lo siguen haciendo muchos países de la Unión Europea que ya han desplegado sus nuevas titulaciones en Estudios Ingleses en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
LA INTEGRACIÓN DE LOS ESTUDIOS
A escala mundial todas las universidades que actualmente ofrecen títulos en materia de lengua, literatura y cultura (hispánica, anglística, francófona, germanística) despliegan unos planes de estudios estructurados en materias y asignaturas de contenido lingüístico, literario y cultural, y esto es así, y debería seguir siendo así, porque las lenguas no son únicamente herramientas instrumentales que permiten a sus usuarios comunicarse entre sí, sino que además reflejan una visión del mundo y sirven para expresar la cultura y la literatura de las comunidades que las usan.
Aunque nació en territorio europeo, la lengua inglesa en la actualidad es y seguirá siendo durante siglos, algo más que una lengua europea y occidental. En estos momentos es la lengua internacional de la cultura y la investigación, de la ciencia y del comercio, la lengua no sólo de más de 400 millones de hablantes nativos, sino también la de otros 350 millones que la tienen como segunda lengua en numerosos países, o de unos 100 millones más que la usan como lengua extranjera, y es incluso la "lingua franca" (lo que fue el latín hace siglos) de unos dos mil millones de personas en el mundo (Crystal, 2001, 2003). Además del Reino Unido, es la lengua oficial de los Estados Unidos de América y de Canadá, de la India, de Australia, de Nueva Zelanda, y de numerosos países de África y Asia. A nivel cultural, nadie puede ignorar la amplia extensión de esta lengua y las literaturas y culturas que representa, si se piensa en autores como Shakespeare, Melville, Faulkner, Steinbeck, Rushdie, Heaney y cientos más. Aquí lo que se argumenta es que todas las lenguas y culturas merecen ser estudiadas, pero también que no todas tienen el mismo status en el mundo actual. Por tanto, en el caso de la lengua y cultura inglesa su conocimiento, estudio y aprendizaje, no deben fragmentarse en diversos grados (como por ejemplo, en Lenguas y Culturas Modernas y Lenguas y Culturas Orientales) sino integrarse en un único título de grado en Estudios Ingleses específico, porque es en lengua inglesa en la que han escrito y escriben sus mejores literatos, y en la que se han canalizado y siguen expresándose sus diversas culturas.
LA CONVERGENCIA EUROPEA
Un análisis de la situación de la oferta de titulaciones en los estados-miembros de la Unión Europea (Alemania-Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal y el Reino Unido), que ya han desplegado sus nuevos títulos de grado a partir de los acuerdos de Bolonia y el EEES, permite constatar que la mayoría de ellos ofrece un título específico en Estudios Ingleses, o en todo caso, Estudios Ingleses se contempla como maior en combinación con otras lenguas y otras disciplinas y ámbitos de saber, no necesariamente humanísticos (Poner todos los listados alargaría mucho el escrito).
Por tanto, contar con un título de grado en Estudios Ingleses en el catálogo permitiría visualizar los estudios más internacionales y con perfil más nítidamente europeo e internacional y potenciaría la movilidad en ambas direcciones, es decir, de aquellos estudiantes que quieran acabar en otro país de la Unión Europea una carrera en estudios Ingleses iniciada en nuestro país o de aquellos que quieran seguir estudiando en España una carrera en Estudios Ingleses que haya empezado en su país. En este sentido, pues, cuestionamos la supuesta racionalización (que se ha hecho equivaler a reducción) que ha marcado el proceso de transformación de las Filologías, siguiendo directrices ministeriales.
LA FLEXIBILIDAD EN LA OFERTA
La propuesta de un grado en Estudios Ingleses en el catálogo de títulos español es mucho más flexible que una propuesta de grado misceláneo, ya que permite un ámbito de despliegue total de ese grado en toda la geografía. En cambio un título de grado en Lenguas y Literaturas Modernas sólo podrán desplegarlo un número reducido de universidades, ya que en muchas de ellas la única titulación en lengua y literatura moderna en la actualidad es la Filología Inglesa.
LA CENTRALIDAD Y LA POLIVALENCIA
Un análisis de la situación de la oferta de titulaciones en los estados-miembros de la Unión Europea (Alemania-Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal y el Reino Unido), ya desplegados en clave Bolonia, permite observar que en la mayoría de las listas consideradas, no sólo se contemplan títulos específicos (por ejemplo, Estudios Ingleses, Estudios Hispánicos), sino también combinaciones como, Lenguas Modernas, Español e Inglés, Lenguas Aplicadas, que reflejan aspectos de centralidad de una materia y de polivalencia, y que permiten diversificar la oferta y atender a una demanda también más diversificada. Concretamente los países que despliegan un grado específico en Estudios Ingleses son: Reino Unido, Alemania y Austria, Holanda y Finlandia (Inglés como maior).
Desde la Filología Inglesa siempre se ha adoptado una actitud de suma y sigue, no de resta, como parece que se deduce de las propuestas tanto del grupo ANECA, nuestros propios colegas filológicos, como de la Sub-comisión de Humanidades. Nosotros no nos oponemos a que haya un título específico en cada una de las filologías y al mismo tiempo diversas propuestas no excluyentes de titulaciones combinadas y mixtas, en la línea de la mayoría de estados-miembros de la UE.
EL BAGAJE LINGÜÍSTICO, LITERARIO Y CULTURAL
La última razón, y no por ello la menos importante, que nos anima a proponer un grado en Estudios Ingleses tienen que ver con la naturaleza misma de estos estudios, en el sentido del bagaje lingüístico, literario y cultural que comportan. Una de las razones sin sentido que hemos tenido que oír estos últimos días para la exclusión del grado en Estudios Ingleses es que el inglés, es una lengua del comercio y la comunicación y no una lengua de cultura. Cualquier institución que aplique el sentido común, la responsabilidad académica y la correcta y necesaria planificación educativa y lingüística encontrará argumentos para combatir intelectual y políticamente este contrasentido, ya que la lengua inglesa es una de las lenguas que abarca la mayor pluralidad y riqueza lingüística, literaria y cultural actuales.
AEDEAN (Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos) en representación de 40 departamentos de Filología Inglesa de toda España.